SUSANA CEBALLOS

Les diría mentiras si les cuento que estudie psicología para ayudar a los demás, eso es lo que la mayoría de los psicólogos decíamos en clase o a las personas que nos preguntaban; la verdad yo no supe porque estudié psicología hasta hace algunos años que me di cuenta que enfoque toda mi carrera en estudiar el comportamiento de otro ser humano que no era el mío, en tratar de entender cómo funcionaba un cerebro que no era yo, y en pretender comprender relaciones y conflictos que no eran propios.

No sé con qué conciencia estudiaron psicología mis colegas, es muy posible que muchos siempre tuvieran claro para qué lo hacían y esto que les digo no tiene nada que ver con ellos. Sin embargo, a lo largo de mi carrera, cuando me permití ser cuestionada como profesional y debatida cómo ser humano, cuando me di cuenta de que no tenía la razón y que había estudiado solo para tenerla, cuando al trabajar con adolescentes infractores no supe cómo abordar mi propio miedo, mis propias creencias , mi propia forma de ver el mundo, me abrí a estudiar otras ciencias y otras disciplinas, distintas a la psicología, para ver más allá de lo que me enseñaron.

 

Es así como descubrí que mi deseo incansable de “saber” respondía a la insaciable necesidad de conocerme a mí misma, de ayudarme a mí misma, de conocer cómo funcionaba yo, no el otro, siendo en esa medida mi experiencia lo que ha hecho que la “psicología”, sea hoy para mí, un medio para conocernos a nosotros mismos, para edificarnos y ser quien realmente somos, no para analizar al otro y decirle que hacer, sino mas bien para poner al servicio de los demás lo que como conciencia he ido descubriendo de quién soy para avanzar.

La crítica, la queja, la culpa y el miedo dominan nuestras mentes, y con ella, la relación que tenemos con nosotros mismos, me atrevería a decir que si no usamos alguna de estas cuatro cosas para comunicarnos muchos no tendríamos de qué hablar o qué decir, y observo que conformarnos con la información que estos pensamientos nos proporcionan, es morir sin darnos cuenta, porque saber quienes somos no es conocernos, “saber” es tener información, “conocer” es ir más allá de esa información, es concluir la experiencia, es abstraer el aprendizaje de esa experiencia y utilizarlo para seguir.

“Chocamos unos con otros porque no nos conocemos”

Estudié Psicología en la Universidad San Buenaventura en la ciudad de Medellín, me especialice en Valoración del daño en salud mental en la Universidad CES, me certifique como Coach Personal y Coach Ejecutiva con Tisoc – España y Trining Skils, y me certifique como acompañante en  Bioneuroemoción® en Enric Corbera Institute.  Los primeros 6 años de mi carrera los ejercí en los Juzgados Primero y Segundo Promiscuo de Familia de Rionegro, Antioquia donde trabajé, principalmente, con el Sistema de Responsabilidad Penal de Adolescentes y Familia.

 

Actualmente me defino como una empresaria del conocimiento que tiene como objetivo sembrar intenciones de cambio para vivir mejor. Hace tres años me he dedicado a generar Cultura Emocional®, que es "conocernos mejor para relacionarnos mejor" a través de las enseñanzas y práctica de Un Curso Milagros como otra manera de cambiar de mentalidad respecto al mundo que vemos y vivimos. 

© 2019 por Susana Ceballos