BLOG

LA REVOLUCIÓN ES EL AMOR

7/6/2017

Me dijeron que estar sola era malo, me dijeron que darme gusto y placer no era correcto, me dijeron que ser hermosa era egoísta y que para permitirme ser espiritual tenía que ser pobre, me dijeron muchas cosas, el problema no es quien me lo dijo, el problema es que me lo creí sin cuestionar una sola palabra, sin detenerme a sentir y a pensar eso que significaba para mí.

 

La vigilancia y el control que sentí sobre mi espalda fue tal que pensé que todo lo que hacía necesitaba corrección, como si cada paso que daba fuera falso, aprendí tanto a desconfiar de mi misma que hice de la inseguridad una religión en la que deposite mi fe y construí mi iglesia, viví en un estado que considere normal y defendía con todo mi ser cuando alguien quería cambiarlo.

 

Ahora me pregunto ¿es necesario desconfiar?, yo diría que sí, pero no de nosotros ni de los otros, sino de la desconfianza misma y de los conceptos a través de los cuales nos hemos construido, depositar nuestra fe en la desconfianza nos ha llevado a construir iglesias en las que la culpa y el miedo gobiernan nuestra mente y nos llevan a dudar de cada paso que damos, de cada pensamiento que tenemos, de cada palabra que pronunciamos y de cada persona que nos encontramos,  llevándonos incluso a creer que tenemos que protegernos para evitar ser atacados.

 

Nuestras creencias no están hechas de realidad, es la realidad la que está hecha de nuestras creencias. ¿Qué importa lo que otros opinen si son mis pensamientos, dirigidos por mis sentimientos, los que moldean mi realidad?, ¿Qué importa lo que otros digan si son las palabras que utilizo para comunicarme las que construyen mi camino?, ¿qué importa lo que otros hagan, bueno o malo, si son mis actos los que me mantienen en el mismo lugar y mis juicios los que me tienen dividido?

 

Tal vez movernos y empezar a descomprimir el espacio y el tiempo en el que se mantienen nuestros pensamientos des-haga realidades y con ello personas que creemos para siempre; sin embargo el redirigir nuestra  atención a lo que pensamos, decimos y hacemos para darle otra salida, nos otorgue la libertad que solo nuestra aprobación puede darnos y empecemos a hacer lo más revolucionario que podemos hacer en una era en donde toda la energía está enfocada en dispersarnos y distraernos de nosotros mismos:  PRESTARNOS ATENCIÓN  

 

 

 

 

 

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

© 2020 por Susana Ceballos