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¿CÓMO SERÍA SI NO TUVIERA MIEDO?


Ésta es una pregunta que me respondo todos los años. Hacerlo no solo me ha permitido quitarme uno a uno los velos que me impiden contemplar quien realmente soy, sino también darme cuenta que lo que me impide avanzar, no son las situaciones que vivo, son los pensamientos que tengo respecto a ellas. Así que: ¿Quién sería si no tuviera miedo?


Si no tuviera miedo sería libre, libre emocional y mentalmente. Diría lo que quiero decir cuando lo quiero decir y como lo quiero decir, diría sí cuando quiero decir sí y diría no cuando quiero decir no, no acomodaría mis necesidades y deseos a las necesidades y deseos de nadie, no me abandonaría para no ser rechazada, ni dudaría de lo que siento para ser aprobada.


Si no tuviera miedo me entregaría por completo a misma y dejaría de esconderme para ser reconocida, elegiría cada día quién quiero ser y cómo quiero ser, dejaría de ser para el otro y sería más para mí, me liberaría de la idea de lo que creo ser.

Si no tuviera miedo dejaría de creer en la creencia del placer y del dolor, dejaría de creer que tengo que confiar en mí y empezaría a hacerlo, dejaría de llamar amor a lo que llamo amor y simplemente lo viviría, dejaría de decir “culpa” y solo sería sin culpa, dejaría de otorgarle realidad a las palabras que nombran lo que es bueno y lo que es malo, dejaría de llenar vacíos con palabras.


Si no tuviera miedo dejaría de juzgar al otro, sería más sincera conmigo misma y dejaría de buscar espejos para proyectarme, me miraría más y avanzaría sin pensar en quién o qué dejo atrás, estaría más atenta a mi corazón y elegiría lo que es mejor para mí; sentiría mejor, pensaría mejor, diría mejor, miraría mejor, actuaría mejor, viviría mejor, sería mejor.


Si no tuviera miedo intervendría menos en mi mente y sentiría más mi corazón, le prestaría más atención a mis pensamientos y a mis sentimientos, y los elegiría cada día en cada palabra y en cada acción, dejaría la falsa necesidad de creer que siempre tengo la razón y preguntaría en vez de tratar de tener el control.


Si no tuviera miedo permanecería más en silencio, dejaría de fabricar escudos emocionales porque creo que tengo que protegerme; mi piel sería la determinación, mi idioma la claridad, mi visión la seguridad y mi fuente el amor; si no tuviera miedo sería el amor.


Ahora ¿Qué me impide hacerlo? Pensar que el miedo es real.


© 2020 por Susana Ceballos